
En su comunicación al público, el Presidente Obama anunció reformas que sin duda afectarán algunos de los grandes nombres del mundo de las finanzas, tales como JP Morgan Chase y Goldman Sachs. Expresó el Presidente Obama: “nunca volverá a ocurrir que el contribuyente americano sea tomado como rehén por un Banco que es demasiado grande como para caer”
Rodeado por un lado por Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, quien ha abogado porque se tomen estas medidas por meses, el Presidente Obama hizo un llamado a regular significativamente la acción de los Bancos.
Tim Geithner, Secretario del Tesoro respaldó el plan, aún cuando sus propias propuestas regulatorias son bastante menos atrevidas que las propuestas por Volcker.
Los Republicanos han reaccionado con frialdad, pero no han rechazado las propuestas del Presidente de inmediato.
Estas medidas necesitan de la aprobación del Congreso. Como resultado de la caída de la Bolsa de Comercio en la gran crisis del año 1929 se estableció la separación entre bancos comerciales y de inversiones, pero esto fue así solamente hasta 1999.
Señaló el Presidente Obama: “en años recientes demasiadas firmas financieras han puesto en riesgo el dinero de los contribuyentes, al operar tomando riesgos más allá de lo razonable y además con fondos de las personas (equity funds). Además estas firmas financieras han tomado estos riesgos usando beneficios provenientes de privilegios financieros reservados solamente a los bancos”.
No hay dudas que la crisis que se hizo efectiva de manera dramática en los últimos meses de la Administración Bush, se debió en gran medida por la desregularización total practicada en la época Bush, en cuyo contexto se hicieron muchas fortunas rápidamente, impactando más adelante a la mayoría de las personas que se vieron con el valor de sus propiedades por el sueldo y perdiendo sus propiedades por insolvencia.
Una nueva ley de regulación es indispensable y no será un paso fácil, ya que habría largas discusiones en el Congreso y muchas acción de lobby por parte de las entidades financieras.
El Presidente Obama ha tomado una bandera que es compartida por miles y miles en los Estados Unidos y aunque el discurso crítico hacia el sector financiero puede sonar “populista” para algunos, es un paso y un proceso inevitables, si se quiere realmente desarrollar un sistema financiero fiable y sólido.



































