A la película “The Hurt Locker” (conocida en Chile como “Vivir al Límite”) le fue bien el Oscar y ya le había ido muy bien en muchas otras premiaciones anteriores. No le ha ido bien en las boleterías y está todavía por verse, si después del éxito que ha tenido en premiaciones, la gente acudirá a verla. Su Directora, Katheryn Bigelow es la primera mujer que gana el premio en la categoría de Mejor Dirección en la historia de los premios de la Academia y hay indicaciones que dan que pensar en cuánto a la intensión comercial de su film. Hay quienes opinan que debido a que tratándose de la guerra de Irak y el involucramiento tan directo de parte de los Estados Unidos en dicho conflicto, esto haría que la mayoría de los votantes en la Academia pusieran atención en esta película. Esto último es un tanto discutible, considerando que la guerra de Irak es y siempre ha sido una guerra impopular al interior de los Estados Unidos y que las acciones de guerra propiamente tal por parte de tropas norteamericanas han ido quedando atrás y que existe un calendario en cuanto al retiro de tropas norteamericanas. La violencia existente en Irak hoy en día más que nada está relacionada con las acciones de shiitas y sunitas, es decir, tiene rasgos de guerra civil.
Resultaría por lo tanto poco sólido el argumento en el sentido que la Academia hubiera favorecido este film teniendo alguna motivación subyacente en términos de influir en la percepción del público respecto de la guerra misma.
La película ha sido muy valorada por una amplia gama de grupos: La Academia, el sindicato de actores, el sindicato de directores, el sindicato de productores, los premios BAFTA y otros. Y todo parece indicar que todos han valorado la forma de hacer cine, desde diversos puntos de vista. Por un lado, la Directora Kathryn Bigelow no teme no proporcionar una historia central en la película. Tampoco cae en el cliché de desarrollar historias paralelas de los personajes. Es una película seca, no particularmente atractiva, pero que nos lleva a las calles de Irak, casi como un tour virtual, con un gran manejo del suspenso y con diálogos reales. No hay héroes, ni tampoco antihéroes, aunque obviamente está el anti héroe que no se ve, retratado en el resultado, es decir, en las acciones terroristas, en el desprecio a la vida propia y de los demás y en la falta de futuro. Nadie tiene futuro, a no ser que pueda irse de ese lugar. El único futuro, son los pocos minutos próximos a vivirse, pero después no hay garantías. La verdad es que es casi lo contrario, ya que casi existe la garantía que algo malo suceda.
Se puede argumentar que los personajes no evolucionan a través de la historia. Pero el tema es que no hay historia. Lo que hay es el devenir de hechos que conducen casi indefectiblemente a algún desastre. Cuando los personajes están inmersos en ese contexto, no hay evolución, no hay matices. Solamente está el estado de ánimo plano, que tal vez es el único que les puede dar la posibilidad de sobrevivir otro día.
Uno a veces puede llegar a pensar que The Hurt Locker es casi un documental, pero sin narración que a uno lo pueda llevar a un lado o a otro en cuanto a las interpretaciones o al factor valórico que uno pudiera querer asignar al drama. Los actores, más que actuar, pareciera ser que “viven” el drama, el día a día.
Sin duda alguna es una película de gran valor y vale la pena la experiencia de verla.































